Descubriendo el amor, la provisión y el cuidado de Jesús a través de la aventura del Salmo 23.
¡Empezar Aventura!
Mucho antes de ser rey, David era un pastorcito. Cuidaba las ovejas de su padre en el campo todos los días y noches. ¡Las conocía muy bien!
Las ovejas son súper tiernas pero muy distraídas. Ven una mariposa y ¡pum!, se pierden. Además, David tenía que protegerlas de lobos, osos y leones.
Como David sabía lo difícil que era cuidar ovejitas, se dio cuenta de que Dios nos cuida exactamente así. ¡Por eso escribió esta canción de amor!
Un granjero solo le tira comida a los animales y se va. Pero un pastor de verdad vive con sus ovejitas, conoce sus nombres y las acompaña en el camino.
Jesús hace lo mismo contigo: sabe cuando estás alegre, te consuela si estás triste y promete estar contigo a cada momento.
"El secreto en la vida no es concentrarnos en nuestras necesidades, sino en el Buen Pastor que nos cuida y suple todo lo que nos falta."
El pastor lleva a la ovejita a pastos frescos. Jesús nos da todo lo que nos hace falta: comida, familia, y hasta ayuda con la tarea escolar. ¡Nada nos faltará!
Las ovejitas solo descansan si se sienten seguras. Jesús cuida nuestro corazón para que durmamos tranquilos, dejando afuera todas las preocupaciones.
El pastor conoce el mejor camino. Jesús nos guía por senderos correctos a través de su Palabra (la Biblia) para que no nos desviemos.
Su vara y su cayado defienden a las ovejas de los lobos. En momentos de enfermedad o miedo, su presencia nos acompaña y nos da fuerzas.
Cuando vayas a dormir, en lugar de dar vueltas en la cama preocupado, dile a Jesús: "Yo hago lo posible y Tú haces lo imposible". ¡Duerme tranquilo!
Hay muchas distracciones en internet, la tele y el celular. Pon tus oídos listos para escuchar los buenos consejos del Pastor en la Biblia y en la iglesia.
Si pasas por un momento difícil (enfermedad o tristeza), no te asustes. Jesús acelera tu sanidad y te llena de fuerzas y ánimo para salir adelante.
Haz una ovejita usando un plato de cartón o papel. Pégale bolitas de algodón blanco en el cuerpo y dibuja su carita y patas con cartulina negra. ¡Escribe el Salmo 23:1 en su pancita!
El Camino del Pastor
Coloca "obstáculos" en el piso (juguetes o almohadones). Venda los ojos a un amigo y guíalo a cruzar el cuarto usando solamente tu voz. ¡Es hora de aprender a escuchar al guía!
"Querido Jesús, gracias por ser mi Súper Pastor. Sé que a tu lado estoy completo y no me falta nada. Enséñame a descansar sin preocuparme, a escuchar tu voz para no distraerme y a confiar en que me proteges siempre, incluso en los valles oscuros. ¡Te amo con todo mi corazón! Amén."