Descubriendo el regalo especial de tener padres y guías que Dios puso para protegernos y dirigirnos.
¡Empezar Aventura!
En la antigüedad, un "ayo" era un tutor o esclavo con estudios a quien los padres le confiaban el cuidado diario de los niños, vigilándolos y llevándolos a la escuela.
Los ayos enseñaban matemáticas, idiomas, reglas y buenos modales. Eran excelentes guías que daban mucha información valiosa. ¡Hoy en día tenemos maestros similares!
El Apóstol Pablo dice que podemos tener diez mil instructores que nos enseñen de Jesús, pero ¡padres espirituales hay muy pocos! Un padre nos da amor e identidad.
Un tutor te enseña las materias, pero un papá (biológico o espiritual) te imparte vida, te enseña a conocer quién eres y te da una identidad hermosa como hijo.
Dios ha colocado en tu vida a tus padres en casa, y a tus pastores y maestros en la iglesia, como papás espirituales que te ayudan a crecer y te cuidan del peligro.
"El instructor te enseña las reglas de la escuela, pero el padre te enseña a vivir con un corazón sano y te abraza cuando más lo necesitas."
Aceptamos los límites (como no acostarnos tarde o usar menos el celular) porque sabemos que nuestros padres y pastores ven los peligros antes que nosotros.
Escuchamos y seguimos la guía de quienes tienen más experiencia de vida y fe. Su consejo nos evita cometer grandes errores en el camino.
Cuando nos equivocamos, nos corrigen por nuestro bien. En lugar de enojarnos, recordamos que la corrección de un padre nace siempre de su amor.
Esta semana, cuando tus papás te digan que guardes el celular o la tablet, hazlo de inmediato con una sonrisa y sin quejarte. ¡Demuestra que valoras su protección!
Pídele un consejo a tus padres o a tus maestros de la iglesia sobre cómo tomar buenas decisiones en la escuela o con tus amigos, ¡y ponlo en práctica!
Antes de dormir, ora específicamente dándole gracias a Dios por tus papás, pastores y maestros. Pídele que los cuide, les dé sabiduría y los bendiga siempre.
Dibuja y recorta un escudo de cartón. Divídelo en 3 partes: Protección, Dirección y Corrección. Escribe en cada parte el nombre del papá, pastor o maestro que realiza ese rol en tu vida y decóralo con brillos y marcadores.
Camino de Obstáculos
Arma un camino con obstáculos en la sala (cojines, juguetes). Véndale los ojos a un familiar y guíalo con tu voz desde el inicio hasta el final de la habitación sin que choque. ¡Representa cómo confiamos en la guía de nuestros padres!
"Querido Padre Celestial, gracias por el regalo de tener papás y líderes que nos cuidan del peligro, nos dan dirección y nos corrigen con tanto amor. Te pedimos que limpies nuestro corazón de toda rebeldía, y nos ayudes a honrarlos y respetarlos cada día. En el nombre de Jesús, ¡Amén!"